Dos para dos
Niky y su esposo Juan eran nuestros amigos desde hacía años. Compartíamos las reuniones de los Sábados, salíamos juntos a bailar o comer y nos visitábamos regularmente. Nuestra relación era rutinaria como puede serlo una relación de amistad entre parejas casadas de profesionales. Rutinarias y hasta aburridas. Nos juntabamos los Sábados en casa de ellos o en la nuestra, bebíamos moderadamente, charlábamos o veíamos videos y nos acostábamos tarde.
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